La licenciada Aracelis Delgado advirtió sobre el escaso conocimiento que existe en torno a la salud cardiovascular de las mujeres, pese a que se trata de la principal causa de muerte femenina, incluso por encima del cáncer.
Según explicó, una encuesta reciente reveló que muchas mujeres creen que el cáncer de mama es la principal causa de fallecimiento. Sin embargo, las enfermedades cardiovasculares —como el paro cardíaco o el ACV— ocupan el primer lugar.
“Hay una invisibilización importante de este tema”, señaló Delgado, y explicó que uno de los objetivos es generar conciencia para que las mujeres comiencen a prestar más atención a su propia salud.
La especialista destacó que muchas veces las mujeres cumplen roles de cuidado dentro de sus hogares y suelen quedar últimas en la lista de prioridades cuando se trata de atender su bienestar.
Además, existen colectivos que enfrentan mayores dificultades para acceder a controles de salud, como mujeres rurales, mujeres con discapacidad y mujeres migrantes, quienes encuentran distintas barreras para realizar chequeos médicos.
Entre los controles fundamentales para prevenir enfermedades cardiovasculares se encuentran medirse la presión arterial, controlar la diabetes, mantener actividad física y reducir el sedentarismo.
Otro factor que influye fuertemente es el estrés crónico. Delgado señaló que cerca del 60% de las mujeres encuestadas eran jefas de hogar, lo que implica grandes niveles de responsabilidad y carga emocional.
La mayoría de las participantes tenía entre 40 y 61 años, una etapa de la vida en la que muchas mujeres combinan trabajo, tareas familiares y otras actividades, lo que incrementa el estrés y puede impactar en la salud.
La licenciada también mencionó que existe un sesgo de género incluso dentro del sistema de salud. Mientras que en los hombres el dolor en el pecho suele asociarse rápidamente con un problema cardíaco, en las mujeres los síntomas pueden interpretarse primero como ansiedad o angustia.
Por eso, Delgado subrayó la importancia de poner el tema sobre la mesa y promover que las mujeres reconozcan los factores de riesgo. Muchas de las encuestadas, por ejemplo, tenían antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares, pero no consideraban que eso también podía implicar un riesgo personal.
“Es fundamental que las mujeres sepan que la salud del corazón es el principal riesgo para ellas y que los controles y la prevención pueden marcar la diferencia”, concluyó.





