La Junta Departamental de Canelones realizó una sesión extraordinaria en memoria de Nathali Muniz, quien falleció mientras se encontraba al frente de la presidencia del órgano legislativo.
La sesión tuvo como único asunto el homenaje a la edila, una instancia que contó con el respaldo unánime de los integrantes del cuerpo. A lo largo de la jornada, distintos ediles y edilas hicieron uso de la palabra para compartir recuerdos y expresar sus condolencias a la familia de Muniz, presente en la sala.
En las intervenciones se repitieron las referencias a su calidez humana, espíritu de lucha y compañerismo, además del profundo vínculo que mantenía con su familia.
También participó del homenaje el secretario general de la Intendencia de Canelones, Pedro Irigoin, quien recordó especialmente los momentos compartidos con Muniz y destacó la sonrisa que, según señaló, era una de sus características más reconocibles. También hizo referencia al vínculo político que mantuvieron dentro de la misma agrupación.
“Una pérdida insustituible”
La actual presidenta de la Junta Departamental, Mariela Alamilla, dedicó parte de su intervención a reflexionar sobre la pérdida de Muniz y el desafío que implica continuar con la responsabilidad que dejó vacante.
Alamilla definió el fallecimiento como “un dolor grande porque es una pérdida insustituible” y destacó el valor que tuvo para ella haber compartido parte de su trayectoria con Muniz.
“Es un honor estar haciendo esto y un privilegio haber conocido a esta compañera, que fue de esas personas que vale la pena en la vida conocer”, expresó.
La presidenta también asumió públicamente el compromiso de desempeñar su función con responsabilidad y a la altura de lo que, entiende, representa el legado de Muniz.
“Tengo el privilegio y el honor de poder honrar su memoria”, sostuvo Alamilla.
Una placa para su familia
Como cierre del homenaje, la Junta Departamental hizo entrega a los familiares de Nathali Muniz de una placa alusiva a su compromiso con el órgano legislativo y al desempeño de su cargo.
La ceremonia permitió así despedir institucionalmente a quien presidía la Junta al momento de su fallecimiento, en una jornada marcada por los recuerdos personales y el reconocimiento de sus compañeros de trabajo y de militancia.





