16 de agosto de 2026   3:46 pm
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Compromiso colectivo

Fuego Solidario: cocinar para acompañar y visibilizar el trabajo de los merenderos

  • Comunidad

Alejado de los grandes anuncios y con un marcado perfil bajo, el chef Fabrizio Sergio impulsa junto a comerciantes, voluntarios y empresas proveedoras una propuesta que utiliza la gastronomía como herramienta para acompañar a merenderos y comedores de diferentes puntos del país.
Fuego Solidario ya transita su tercera experiencia y surgió a partir de una decisión sencilla: detener por un día las obligaciones laborales para poner tiempo, conocimiento y trabajo al servicio de quienes sostienen diariamente espacios de asistencia comunitaria.
“Esto surge de la necesidad de dedicarnos, aunque sea un día al mes, a cortar nuestras actividades laborales y tratar de ayudar con ese pequeño granito de arena”, explicó Sergio durante una entrevista con El Megáfono.
La iniciativa no se limita a entregar alimentos. El equipo visita previamente cada lugar, conversa con sus responsables, conoce sus necesidades y coordina una jornada en la que los voluntarios se hacen cargo de cocinar, servir y atender a los niños y las familias.
Para el chef, la presencia y el trabajo compartido tienen un valor tan importante como cualquier donación.
“A veces no alcanza solamente con ayudar, poner plata o aportar un alimento. Estar hombro a hombro es lo que hace todo mucho más rico y nutritivo”, señaló.

Fabrizio destacó que muchos merenderos funcionan gracias al esfuerzo permanente de dos, tres o cuatro personas, que deben ocuparse de conseguir alimentos, cocinar, servir, limpiar y atender a decenas de niños durante buena parte de la semana.
Fuego Solidario busca ofrecerles un pequeño descanso, pero también dar visibilidad a esas personas que, lejos de las cámaras, sostienen una tarea indispensable para sus comunidades.
“Hay mucha gente haciendo esto en ollas, merenderos y comedores, y muchas veces se encuentran solos en el día a día”, afirmó el chef.
La propuesta fue creciendo a partir de la colaboración espontánea. Comerciantes, cocineros, voluntarios y empresas comenzaron a sumarse para aportar productos, logística o simplemente sus manos durante cada jornada.
Entre quienes acompañan el proyecto se encuentran Joanel, comerciante del barrio Los Judíos, y Marian, impulsora de Almuerzo Solidario. A ellos se agregan nuevas personas en cada actividad, interesadas en cocinar, servir o colaborar con las necesidades del lugar visitado.
“Cada vez nos escribe más gente que quiere ir a mover las manos y estar con nosotros. Nos hacen falta todas las manos: cocinamos, servimos y ese día tratamos a los chicos y a la gente del merendero como los verdaderos anfitriones”, expresó.
Sergio remarcó que el grupo no recibe dinero ni mantiene una estructura destinada a centralizar donaciones. Cuando alguien manifiesta su intención de colaborar, el equipo lo conecta directamente con el comedor o merendero que necesita el apoyo.
También optaron por no crear redes sociales propias para la iniciativa. La decisión responde a la intención de mantener un perfil discreto, preservar la identidad de los niños y evitar que la acción solidaria sea interpretada como una búsqueda de seguidores o reconocimiento personal.

“La red somos todos los que formamos parte de la actividad. Trabajamos detrás de bambalinas y tratamos de darle luz a cada lugar al que vamos: qué necesitan, cómo podemos ayudarlos y cómo hacemos para que consigan lo que les está faltando”, explicó.
La nueva jornada se desarrolla este sábado 18 de julio en el Merendero Nuestra Fe, ubicado en Villa Aeroparque, una institución que desde hace seis años brinda alimentación, apoyo escolar, actividades recreativas y contención a entre 58 y 68 niños pertenecientes a unas 20 familias. El espacio ofrece merienda y cena de lunes a viernes, además de almuerzo y otras propuestas durante los sábados.
El merendero se sostiene principalmente mediante ventas económicas de ropa, aportes particulares, apoyos institucionales y donaciones de alimentos. Para Sergio, conocer de cerca esa realidad permite dimensionar cómo, con recursos limitados, sus responsables logran atender diariamente a decenas de niños.
“Es increíble cómo con tan poco hacen tanta magia para darles de comer a 60 chicos por día”, valoró.
Aunque la próxima intervención tendrá lugar en Canelones, el objetivo es que Fuego Solidario continúe recorriendo el país. El grupo ya proyecta actividades en Salto durante agosto, Maldonado en setiembre y una visita a una pequeña escuela de Cabo Polonio antes de finalizar el año.
Para Fabrizio Sergio, dedicar una jornada a esta tarea puede parecer una acción pequeña para quienes colaboran, pero puede representar un momento especial y dejar una enseñanza duradera en los niños.
“Un día no nos va a cambiar a nosotros, pero sé que con esa acción podemos llegar a lograr grandes cambios en los chicos”, concluyó.

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Dra. Natalia Stazione
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