Durante casi 40 días de frío extremo, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) desplegó un operativo sin precedentes para dar respuesta a la situación de calle, con un incremento del 50% en la cantidad de personas asistidas en comparación al año anterior. En la mañana de El Megáfono, el director nacional de Desarrollo Social, Nicolás Lasa, explicó los detalles de esta estrategia que permitió atender a casi 3.000 personas en todo el país.
“El problema es de magnitud y la respuesta también lo ha sido”, afirmó Lasa, al tiempo que destacó que se superó ampliamente el récord de personas alojadas en refugios del Mides, pasando de 1.600 en 2023 a más de 2.300 este año. A eso se sumaron cerca de 500 personas alojadas en centros de evacuación abiertos por la declaración de la alerta roja climática, como el ex aeropuerto, el Palacio Peñarol y la Escuela de Policía.
“La gran mayoría de las personas ya tenía trayectoria de calle. No son casos nuevos, sino que no estaban siendo alcanzados por el sistema”, explicó el jerarca.
Una de las principales innovaciones fue el cambio en la modalidad de atención. Se transformaron refugios nocturnos en dispositivos 24 horas y se implementaron “puertas abiertas”, donde cualquier persona podía solicitar un cupo y esperar en condiciones dignas. Además, se intensificó el trabajo territorial junto a la Policía para acercar propuestas a quienes pernoctaban a la intemperie.
Pero el plan fue más allá del alojamiento. Según Lasa, también se abordaron aspectos de salud —como la instalación de un policlínico odontológico móvil— y se fortalecieron propuestas educativas y laborales. Por ejemplo, se quintuplicaron los cupos en cursos de UTU para personas en situación de calle.
Además, el operativo permitió detectar casos de consumo problemático, y unas 100 personas fueron derivadas directamente desde los centros evacuatorios a chacras de rehabilitación con tratamientos de largo plazo.
“Nos encontramos con gente que hacía más de seis meses que no se acercaba a ningún refugio, y tras cinco días sin consumir, pedían ayuda para no volver a la calle”, relató Lasa.
En cuanto al departamento de Canelones, el director reconoció que existía una dificultad histórica por la dispersión territorial. “Se robusteció la red de refugios para que haya respuestas más cercanas a los lugares de residencia y así evitar traslados fallidos”, explicó. Varios nuevos dispositivos fueron abiertos en municipios como Ciudad de la Costa. De cara al futuro, el Mides se propone construir un plan quinquenal con “luces largas”, convocando a todos los actores sociales para atacar el problema estructural. “Queremos que cada vez menos personas necesiten que el Estado les provea una cama”, expresó.
El objetivo, según Lasa, no es solo brindar abrigo en invierno, sino garantizar un abordaje integral que permita a cada persona recuperar su proyecto de vida.





