Cada vez que un gobierno no puede resolver los sucesos de público conocimiento acude a la fácil, debemos crear una nueva estructura para facilitar las soluciones de los grandes problemas.
De la misma forma que muchos en iguales circunstancias proponen cambiar la constitución o la ley orgánica de la Udelar, ahora piensan que creando un nuevo ministerio arreglan los problemas que acusan a la ciudadanía.
Lamento decirle que las consecuencias de las propuestas terminan engordando la burocracia y haciendo de lo simple algo de mayor complejidad, o yendo por caminos culebreros en lugar de cortar por la recta.
Cuando haya necesidad de resolver un tema específico para darle mayor empuje y rapidez en la toma de decisiones, se puede optar por la creación de agencias especializadas que respondan a algún ministerio y punto.
Para poner una silla más en el consejo de ministros o crear una escala de sueldos propios, si se supone que estamos respondiendo a nuevos problemas, no necesariamente tendrán que tener larga vida.
Además existe un correlato a nivel departamental, ya que los intendentes no saben qué inventar para crear nuevas direcciones y colocar gente de gran entrega a la causa, más que a la formación, para lo que son designados.
Demás está decir que una vez que se crea la nueva institución la imaginación para justificar su existencia les brota por los poros y surgen subdirectores, coordinadores, comisarios políticos y hasta nuevos vigilantes del cumplimiento de lo acordado, todo justifica los medios para completar la pirámide.
Recuerden el esfuerzo de Mujica siendo presidente para mejorar el sueldo de los Ministros, pensando que serían los mejores recursos humanos, claramente esto no se cumple y tienen el mismo sueldo e incluso algunos Ministros siguen cobrando como legisladores, luego del desastre administrativo económico (sueldos equivalentes en otros poderes del estado o de organismo 220 con equivalencias presupuestales), que logró con sus deseos(vistes lo que lograste diría su ex secretaria Graciela Bianchi hoy Senadora de otras tiendas).
Uruguay para ser un pequeño país tiene una sobrecarga de ministerios y por ende ministros, subsecretarios, director, etc., etc., habiéndose creado en los últimos tiempos Turismo y Ambiente e indirectamente Vivienda como consecuencia de una existencia compartida.
Luego de la crisis del 2002 y como consecuencia de la pobreza que campeaba a sus anchas varias capas de la sociedad uruguaya, se creó en forma coyuntural (como el monumento de la cruz y luego quedó por siempre con el Papa incluído), el Mides. Para levantar la situación dramática que se vivía, luego de 2 décadas de existencia sigue siendo tan necesario como ineficiente en sus políticas de remediación social, e incluso inoperante frente a los profundos problemas estructurales de la sociedad.
No tengo dudas que en lugar de un Ministerio la gestión en unidades más pequeñas y con mayor especificidad sería la forma de afrontar políticas más claras que hasta ahora, sin olvidarse que no solo hay niños pobres, son hogares en estado de insatisfacción, pero debemos apuntar a cortar el círculo vicioso desde la minoridad (lamentablemente hay generaciones perdidas que podemos mitigar y nada fácil de revertir).
Los actuales departamentos o sistemas deberían actuar directamente desde otros ministerios o de presidencia, por ejemplo el sistema de Cuidados debería ser un servicio descentralizados, el BPS de Economía, el Inisa y el Inau pueden perfectamente estar descentralizados y reportar al Ministerio del Interior.
Me temo que la creación del ministerio de justicia termine en una lectura similar , siendo un esfuerzo más burocrático que de permitir dar solución a los problemas reales de la injusticia que campea en nuestra sociedad sin mayores reparos ,que al decir de su propio promotor (Dr.Jorge Díaz) trataría que no existiera una justicia para pobres y otra para ricos.
Quizás la solución de fondo sea que haya una brecha menos marcada entre los que todo lo tienen y aquellos que nada o muy poco tienen; los que tienen sus necesidades cubiertas como sus riñones, o aquellos que no cubren las necesidades básicas para una vida digna, en consecuencia habría menos necesidad de proclamar tanta necesidad de un nuevo ministerio.
Sin llegar a las arbitrariedades del discurso engañoso y poco creíble de Milei cuando tachaba los ministerios desde un pizarrón sin ofrecer alternativa alguna, creo que bien se podría fusionar, y en lugar de 12 ministerios con el nuevo, propondría la unión de algunos y la vuelta a agencia de otro.
Creo que ganadería, agricultura y pesca bien podría pasar a ser un ministerio de la producción sostenible abarcando además industria y energía, con parte de ambiente, por lo cual de tres ministerio reduciremos a uno.
Turismo podría pasar a ser un ´apéndice de Relaciones Exteriores, ya que nuestro interés es a recibir visitantes más que a fomentar la salida de compatriotas, y sí ustedes recuerdan en pandemia cuando nuestro representantes no podían viajar fueron importantes receptores de los problemas de quienes quedaron varados en Montevideo.
Ciertas direcciones de Ambiente tendrían que pasar a ser parte de Salud Pública, porque será la forma de asegurar políticas ambientales que cuiden la vida de las personas y los animales, siendo a través de un ambiente saludable la mejor forma de lograrlo.
Como mejora de las cárceles y el tratamiento educativo de los privados de libertad su relacionamiento con educación y cultura parecería lo deseable, y dentro de una mirada más cercana sobre la demanda de mejores condiciones de reclusión, de quienes pertenecen al IRN o sea presos, guardias, profesionales ,docentes y servicios generales.
La experiencia de una agencia nacional de vivienda demostró que no es necesario un ministerio, simplemente con abordaje directo y con recursos suficientes se podría lograr mejores resultados, aunque las soluciones habitacionales son parte de la justicia que tan cara nos resulta.
Por lo tanto un Presidente rodeado de sus cortesanos y unos pocos ministros sería suficiente para lograr los cometidos de una buena gestión, eficiente y con un mejor uso de los recursos humanos y económicos del país.
Con Defensa, Educación y Cultura, Salud Pública, Transporte y Obras Públicas, Relaciones Exteriores, Producción Sostenible, Economía, más varias agencias que daría una estructura de gobierno suficiente, más liviana y donde las decisiones estarían más concentradas sin necesidad de grandes reuniones o acuerdos internos.
Una vez vi funcionar la ANEP con representaciones muy democráticas y por supuesto donde nadie debería ser más que nadie como consigna muy defendida en nuestro país, pero para sorpresa me vi casi inundado por un mar de inmovilismo e indefiniciones, en consecuencia me dí cuenta que sería muy difícil en ese marco de funcionamiento un cambio importante de la educación.
Creo que las reuniones de ministros, subsecretarios y” anda mi”, son mecanismos poco eficientes, mucha discusión y poca resolución, casi como un pequeño parlamento donde debería predominar la ejecución sobre la opinión, incluso con manifestaciones cruzadas entre los diferentes titulares de distintas carteras, que se supone tiene poco o nada preparación para el tema en cuestión (incluso algunos para el suyo propio).
Sí desean nuevos ministerios les recomiendo un viajecito a Madrid en metro que seguramente pasarán por esa estación de intercambio así denominada, o incluso sí adhieren a nuevas religiones de igual nombre, pero no más burocracia disfrazada de ministerio.
Una reunión de ministros se podría realizar en una mesa chica y tener la valentía de que el Poder Legislativo funcione con una sola cámara, ahí sí le daríamos un buen régimen de adelgazamiento de la burocracia, haciendo más dinámica la toma de decisiones.





