El legislador y referente de Beraca, Álvaro Dastugue, respaldó las declaraciones del presidente Yamandú Orsi sobre la laicidad y el trabajo de las organizaciones religiosas en la rehabilitación de personas con adicciones.
En diálogo con El Megáfono, Dastugue afirmó que el mandatario “interpretó una realidad de la sociedad uruguaya” al señalar que el país “se fue de mambo” con la laicidad.
“Hoy las organizaciones civiles y religiosas tienen un trabajo excepcional con personas que necesitan ayuda. Tenemos una cantidad de jóvenes adictos a la pasta base que nunca creímos que íbamos a vivir”, sostuvo.
Además, consideró que las críticas hacia Orsi provienen de sectores que “no les gustan las iglesias, la fe o la religión”, y aseguró que Uruguay pasó de ser un país laico a uno “laicista”.
“La ciencia está en el amor”
Durante la entrevista, Dastugue comparó la capacidad de atención de las organizaciones religiosas con la del Estado. Señaló que mientras el sistema público cuenta con unos 200 lugares de internación para adicciones, las congregaciones religiosas superan las 3.500 plazas.
Según explicó, la diferencia no radica únicamente en los recursos, sino en el acompañamiento humano.
“Una persona con adicciones necesita abrazo, contención, amor, familia, principios y valores. El Estado no puede amar ni abrazar porque es una estructura”, expresó.
El referente de Beraca sostuvo que muchas personas en situación de consumo problemático cargan con historias de violencia, abandono y frustración, por lo que consideró fundamental trabajar también sobre el aspecto emocional y espiritual.
Respuesta a las críticas sobre “lavado de cabeza”
Dastugue también respondió a quienes cuestionan el accionar de las comunidades religiosas y las acusan de “lavarles la cabeza” a los internos.
En ese sentido, aseguró que las personas que llegan a los hogares de rehabilitación muchas veces provienen de contextos extremadamente violentos y necesitan “ordenar sus pensamientos”.
“Hay jóvenes que llegan con deseos de matar o vengarse de sus familias. Claro que hay que trabajar sobre esos pensamientos, pero con principios y valores”, indicó.
El legislador sostuvo que las críticas suelen realizarse “con mala intención” y defendió el uso de valores judeocristianos como herramienta de recuperación e inserción social.
Cruce con Daniel Radío
Durante la entrevista también se refirió a recientes declaraciones del exsecretario de la Junta Nacional de Drogas, Daniel Radío, quien cuestionó algunos métodos utilizados por organizaciones religiosas en los procesos de rehabilitación.
Dastugue recordó que cuando Radío asumió en el cargo lo visitó personalmente y aseguró que en aquel momento el jerarca le manifestó dudas sobre la recuperación de personas adictas a la pasta base.
“Yo le dije que tenía miles de personas recuperadas, reinsertadas socialmente, casadas y con hijos”, afirmó.
Según contó, posteriormente Radío visitó hogares de Beraca y pudo conocer de primera mano experiencias de recuperación.
“El trabajo dignifica”
Otro de los puntos abordados fue el cuestionamiento sobre las tareas laborales que realizan quienes integran las comunidades terapéuticas.
Dastugue rechazó que exista explotación y afirmó que el trabajo es parte esencial del proceso de rehabilitación.
“El que no trabaja se enferma. Una persona necesita tener su cabeza ocupada, aprender oficios y prepararse para volver a insertarse socialmente”, expresó.
Además, señaló que actualmente existe una creciente preocupación por el aumento de mujeres en situación de calle y con consumo problemático de drogas, una realidad sobre la que —según dijo— también se está trabajando intensamente desde las organizaciones sociales y religiosas.





