La obesidad se ha transformado en uno de los principales problemas de salud en Uruguay. Con índices que superan el promedio de la región, cada vez más personas buscan alternativas médicas para enfrentar esta enfermedad crónica. En ese contexto, el médico cirujano Gerardo Beraldo, pandense por adopción, viene desarrollando desde hace varios años un trabajo sostenido junto a un equipo interdisciplinario dedicado al tratamiento de pacientes con obesidad.
En entrevista con El Megáfono, Beraldo explicó cómo comenzó su vínculo con esta especialidad y cómo ha evolucionado su práctica profesional, que hoy atiende tanto en Montevideo como en la ciudad de Pando.
Más de una década dedicado a la cirugía bariátrica
Beraldo relató que su primer contacto con la cirugía bariátrica se produjo en 2009, cuando era residente de cirugía en el Hospital Militar. Desde entonces decidió profundizar su formación en esta área.
“Como cirujano, entre 2010 y 2011 tomé la decisión de dedicarme a esto y perfeccionarme. Luego surgió la idea de ofrecer esta cirugía como una propuesta particular tanto en Montevideo como actualmente en Pando”, explicó.
Con el paso de los años, el especialista consolidó un equipo de trabajo integrado por psicólogos, nutricionistas y endocrinólogos, con el objetivo de abordar la obesidad de forma integral.
La cirugía: solo una parte del tratamiento
Aunque suele percibirse como el momento central, Beraldo subraya que la cirugía bariátrica es en realidad una etapa dentro de un proceso más amplio.
Antes de la intervención, los pacientes atraviesan un período de preparación de al menos tres meses, durante el cual son evaluados por distintos profesionales y reciben educación nutricional.
En esa etapa se busca que el paciente logre un descenso previo de peso, equivalente a aproximadamente un 10% del exceso de peso corporal. Este proceso permite mejorar las condiciones en las que el paciente llega a la cirugía y comenzar a incorporar cambios en los hábitos alimentarios.
“Le enseñamos nuevamente a elegir alimentos adecuados y buscamos que el paciente tenga una primera reducción de peso antes de la operación”, explicó el especialista.
Una cirugía mínimamente invasiva
La intervención en sí misma suele ser relativamente breve. El paciente ingresa al sanatorio unas horas antes del procedimiento, con un ayuno previo de seis horas, y la cirugía dura aproximadamente entre una y dos horas.
Actualmente se realiza mediante cirugía laparoscópica, una técnica mínimamente invasiva que ha mejorado notablemente la recuperación de los pacientes.
“A diferencia de años atrás, cuando se realizaba con cirugía abierta, hoy se hace por laparoscopía, lo que reduce el dolor postoperatorio y permite una recuperación mucho más rápida”, indicó Beraldo.
En la mayoría de los casos, la internación es corta: cerca del 80% de los pacientes recibe el alta al día siguiente y el resto suele permanecer internado hasta 48 horas. Tras la operación pueden caminar, alimentarse y retomar progresivamente sus actividades cotidianas.

Los procedimientos más utilizados
Bajo el concepto de cirugía bariátrica existen diferentes técnicas. Las dos más utilizadas en el mundo son la manga gástrica y el bypass gástrico.
La manga gástrica consiste en reducir el tamaño del estómago, que normalmente puede albergar entre un litro y medio y dos litros de alimento. Luego de la cirugía, su capacidad se reduce considerablemente, permitiendo ingerir apenas el equivalente a un vaso de agua.
Además, durante el procedimiento se retira una zona del estómago que produce la hormona grelina, vinculada al apetito, lo que ayuda a disminuir la sensación de hambre.
El bypass gástrico, en cambio, combina la reducción del estómago con una modificación del trayecto del sistema digestivo, lo que reduce la absorción de alimentos y genera cambios hormonales que favorecen la pérdida de peso.
Quiénes pueden acceder a la cirugía
Los criterios para acceder a este tipo de intervención también han cambiado con el tiempo. Hace dos décadas, la cirugía estaba reservada casi exclusivamente para pacientes con obesidad severa, con un índice de masa corporal superior a 40.
Sin embargo, los avances médicos y los buenos resultados han ampliado las indicaciones. Actualmente, el procedimiento puede considerarse a partir de un índice de masa corporal de 30, dependiendo de las características del paciente.
Esto implica que personas con pesos relativamente menores, pero con obesidad clínicamente significativa, puedan ser candidatas a la cirugía.
Beneficios más allá del descenso de peso
Según Beraldo, la cirugía bariátrica no solo permite bajar de peso, sino también mejorar o incluso revertir enfermedades asociadas a la obesidad.
Entre las comorbilidades más frecuentes se encuentran la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol elevado y la apnea del sueño.
“La obesidad es una enfermedad madre que genera muchas otras enfermedades. Al tratarla, muchas de esas patologías mejoran o incluso desaparecen”, señaló.

Resultados y cambios en el perfil de los pacientes
El objetivo del tratamiento es que el paciente logre perder más del 60% del exceso de peso. En personas jóvenes, incluso es posible alcanzar valores muy cercanos al peso ideal.
El especialista explicó que el resultado final depende tanto del proceso médico como del compromiso del paciente con cambios de hábitos, especialmente en alimentación y actividad física.
Con el paso del tiempo también ha cambiado el perfil de quienes consultan. Hace una década la mayoría de los pacientes tenía entre 50 y 65 años. Hoy, en cambio, el rango más frecuente se ubica entre los 30 y los 50 años.
“Cuanto más joven es el paciente, mejores son las posibilidades de alcanzar el peso ideal y sostener los resultados en el tiempo”, afirmó.
Un acceso aún limitado en Uruguay
A pesar de la creciente demanda y de la evidencia médica que respalda la cirugía bariátrica, en Uruguay el acceso a este tratamiento sigue siendo limitado.
El Fondo Nacional de Recursos no incluye actualmente la obesidad entre las patologías que financia, por lo que solo muy pocos prestadores de salud ofrecen esta cirugía a sus afiliados, muchas veces con largas listas de espera.
Ante este escenario, el equipo liderado por Beraldo trabaja principalmente a través de la contratación privada, una modalidad que —según explicó— ha ido creciendo gracias a los buenos resultados obtenidos por los pacientes.
“El reconocimiento de la gente y las experiencias positivas hacen que cada vez más personas se animen a consultar”, concluyó.
En un país donde la obesidad continúa en aumento y donde las opciones de tratamiento dentro del sistema de salud aún son limitadas, el avance de equipos especializados y la difusión de información médica confiable se vuelven fundamentales para que cada vez más personas puedan acceder a tratamientos efectivos que mejoren su calidad de vida.
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