En la mañana de El Megáfono dialogamos con Pablo Caggiani, quien brindó detalles sobre una nueva experiencia de verano educativo que, por primera vez, se extiende a la educación media en Uruguay. La iniciativa ya comenzó a implementarse y tiene a Canelones como uno de los departamentos con mayor presencia de propuestas.
Caggiani explicó que el verano educativo es una política con más de 30 años de trayectoria en el país, históricamente desarrollada en el ámbito de la educación primaria. Este año, la novedad es su extensión a secundaria y UTU, con experiencias piloto en distintos puntos del territorio nacional.
En Canelones, las propuestas se llevarán adelante en la UTU de Salinas y en el liceo de San Luis, dos centros seleccionados estratégicamente. Además, el programa también se implementa en otros departamentos como Maldonado, Treinta y Tres, Colonia, Montevideo y Durazno.
Según detalló, el objetivo del verano educativo no es replicar el formato tradicional del año lectivo, sino aprender desde otro lugar. Las actividades incluyen propuestas recreativas, actividades acuáticas, salidas didácticas, instancias de convivencia diferentes entre estudiantes y adultos, alimentación diaria y, en la mayoría de los casos, el cierre con un campamento educativo.
Caggiani subrayó que esta iniciativa cumple un doble rol: por un lado, refuerza los aprendizajes y mantiene el vínculo de los gurises con la lectura, la convivencia y el conocimiento durante un receso que en Uruguay es particularmente largo; por otro, responde a una necesidad de cuidados, especialmente en departamentos donde enero y febrero coinciden con la zafra turística y muchas familias trabajan intensamente en ese período.
“Tenemos evidencia de que un receso tan extenso afecta los niveles de logro educativo”, señaló, explicando que muchos estudiantes de educación media interrumpen su vínculo con actividades educativas desde diciembre hasta marzo. El verano educativo busca justamente achicar ese ‘gap’, ofreciendo propuestas estructuradas y significativas.
Respecto a la elección de los centros, indicó que se tuvieron en cuenta dos criterios fundamentales: la disponibilidad y compromiso de los equipos docentes para sostener una propuesta novedosa en educación media, y la presencia de estudiantes en situación de mayor vulnerabilidad, para quienes este tipo de oportunidades no siempre es accesible por otras vías.
Finalmente, Caggiani destacó el esfuerzo de los equipos docentes, algunos de los cuales ya comenzaron con las actividades y otros lo harán en los próximos días. También recordó que esta propuesta se complementa con iniciativas previas de Plan Ceibal, como “Febrero en acción”, aunque remarcó que el verano educativo representa “un paso más hacia más educación pública, más circulación de los gurises y más propuestas recreativas”.
La experiencia será evaluada una vez finalizada, con la expectativa de que en 2027 pueda extenderse a más centros, tal como ocurre actualmente en educación primaria.





