Las empresas públicas UTE y Antel elevaron al Poder Ejecutivo sus respectivos informes con la proyección de ajustes tarifarios que regirían a partir del 1.º de enero de 2026, quedando ahora a consideración del Gobierno su análisis y aprobación final.
En el caso de UTE, el directorio definió un ajuste general promedio del 4%, con incrementos diferenciados según la modalidad de consumo. Las tarifas residenciales tendrán un ajuste promedio del 3,3%, por debajo del promedio general. En particular, la tarifa residencial simple registrará un aumento del 2,93%, alcanzando a más de un millón de clientes, con un impacto considerado bajo. Por su parte, las tarifas no residenciales se ajustarán en torno al 4%, de acuerdo a los costos relativos de cada categoría de consumo.
En tanto, Antel resolvió un incremento promedio del 3,5% en sus tarifas, que abarcará tanto los planes de datos móviles como los servicios de internet en hogares. De acuerdo a lo informado, los ajustes previstos para telefonía móvil e internet se ubicarían por debajo del crecimiento general de precios esperado para el próximo año.
Ambas propuestas ya fueron remitidas al Poder Ejecutivo, que deberá definir su aprobación para que los nuevos valores entren en vigencia desde enero de 2026.





