Sobre las 18 horas de este martes, una mujer de 63 años fue embestida por un automóvil mientras cruzaba la calle Zorrilla, en la cebra peatonal que habilita el paso en esa zona, sobre l esquina de la escuela 111. Por fortuna, las lesiones sufridas no fueron de gravedad y la víctima fue atendida en el lugar por una emergencia médica.
Según el testimonio del conductor, el encandilamiento solar habría sido el factor determinante del siniestro: el sol descendía de frente a su posición y le impidió advertir a tiempo la presencia de la peatona. Más allá de las causas inmediatas, el hecho vuelve a poner sobre la mesa una reflexión necesaria sobre la disposición y el diseño de esa cebra peatonal, ubicada justo después del cruce con Wilson Ferreira.
El tránsito en ese punto de la ciudad es intenso y, quienes circulan por Zorrilla, deben prestar especial atención al flujo de vehículos que proviene por Wilson Ferreira. Cuando finalmente encuentran el momento para avanzar, se topan casi de inmediato con la senda peatonal, lo que los obliga a frenar bruscamente si alguien está cruzando. Esa maniobra, además, puede dejar el vehículo detenido en plena intersección, generando nuevos riesgos.

La situación se complica aún más con los vehículos que giran desde Wilson Ferreira hacia Zorrilla, que también se encuentran con la cebra justo después de la maniobra. En ese contexto, tanto peatones como conductores deben extremar precauciones.
Cabe destacar que la senda peatonal cumple una función esencial: es utilizada a diario por niños, padres y abuelos que se desplazan hacia la escuela y otros servicios de la zona. Sin embargo, el episodio demuestra que la seguridad vial requiere un equilibrio entre la protección al peatón y la adecuada visibilidad y maniobrabilidad para los conductores.
No es la primera vez que se registra un siniestro en ese punto, lo que invita a pensar en la necesidad de revisar la señalización y el diseño del cruce, quizá incorporando elementos que mejoren la visibilidad, la reducción de velocidad o la advertencia previa para los vehículos.
La buena noticia es que, en esta ocasión, las consecuencias no fueron graves. Pero el hecho deja una enseñanza clara: la prevención vial depende tanto de la infraestructura como de la conciencia de todos los actores del tránsito. Cada esquina mal diseñada o mal interpretada puede convertirse en un riesgo latente que vale la pena revisar antes de lamentar consecuencias mayores.
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