La feria navideña de Pando incorporó este año una novedad que ya despertó gran interés entre vecinos y visitantes: un stand del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES) atendido por residentes del refugio 24 horas de Pando, quienes venden productos de panadería elaborados en el propio centro a través de un taller de panificados que ellos mismos impulsaron y desarrollaron.
Ubicado en una de las diagonales de la plaza, el espacio ofrece pan dulces, budines y alfajores artesanales, todos elaborados en el marco de un proyecto que combina formación, trabajo y reconstrucción de vínculos sociales.
Un taller que nació desde adentro
Pablo, residente del refugio y uno de los impulsores del taller, relató a El Megáfono, cómo comenzó la experiencia:
“Esto surgió trabajando junto a la cocinera del refugio y un educador panadero. Teníamos conocimientos y empezamos haciendo algunos productos. Cuando vimos que salían bien, pensamos: ¿qué hacemos con esto? Y planteamos la idea de venderlos”.
La propuesta fue elevada al Concejo de Pando, específicamente a la comisión productiva, donde se realizó el estudio y se aprobó la instalación del stand. El MIDES también colaboró con los insumos necesarios para comenzar.
“Se habían hecho talleres antes, pero la idea del taller de panadería orientado a producir para vender salió de nosotros. En los talleres hacemos de todo: pastas caseras, facturas, masas, bizcochos. Y nos organizamos en grupos de cuatro o cinco personas para que todos puedan participar”, explicó Pablo.

La otra cara de la situación de calle
El proyecto también busca derribar prejuicios y mostrar realidades diversas dentro de la población que transita por el programa Calle.
“Muchas veces la gente ve solo lo negativo, pero esa no es la única cara. Hay personas buenas y malas en todas partes, tengan casa o no. En el programa conocí incluso profesores en situación de calle”, contó Pablo.
Asegura que los motivos que llevan a una persona a perder su vivienda son múltiples: depresión, problemas de salud mental, adicciones, rupturas familiares, dificultades económicas y situaciones imprevistas.
“Hoy hay mucha gente joven, incluso parejas, con problemas psiquiátricos y adicciones. Otros son mayores con problemas de movilidad o de salud. Nadie está exento. A cualquiera le puede pasar, a un familiar, a un hijo o a un nieto”.
Trabajo, ingresos y reconstrucción de hábitos
El stand no solo permite visibilizar el trabajo que realizan dentro del centro; también funciona como herramienta de reinserción social y laboral.
“La idea es formar una cultura de trabajo. De lo que recaudamos, una parte se reinvierte en materia prima y el resto es para nosotros: para actividades recreativas, materiales didácticos o proyectos internos. Ahora estamos por empezar un mural en el taller de artes plásticas y vamos a usar algo ahí”, destacó.
La iniciativa también potencia el vínculo comunitario, acercando a la población de Pando una producción local de calidad y la posibilidad de dialogar directamente con quienes la elaboran.
Un espacio que dignifica y acerca
El stand del MIDES en la feria navideña se ha convertido en un punto de referencia para muchos feriantes y compradores, no solo por la calidad de los productos sino por el valor social del proyecto.
Con esta propuesta, el refugio 24 horas de Pando y sus residentes muestran que, con acompañamiento adecuado y oportunidades concretas, es posible recuperar rutinas, aprender oficios, trabajar y compartir con la comunidad.
La feria navideña suma así un espacio cargado de significado, donde cada pan dulce y cada alfajor cuenta una historia de esfuerzo, resiliencia y nuevas posibilidades.





