En la mañana de El Megáfono, el presidente del sindicato del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (INISA), Víctor Mango, se refirió a los recientes episodios de violencia registrados en la Colonia Berro y a la preocupación creciente de los trabajadores por las condiciones en las que desempeñan sus tareas.
Según explicó, en los últimos días se han reiterado situaciones “muy violentas” dentro de los centros, con enfrentamientos entre adolescentes internados que terminan afectando directamente a los funcionarios. El hecho más grave ocurrió durante un intento de fuga, cuando varios trabajadores fueron agredidos. Dos funcionarios y una funcionaria debieron ser trasladados al sanatorio del Banco de Seguros del Estado con golpes y heridas de arma blanca, siendo dados de alta posteriormente con indicación de reposo domiciliario.
Mango señaló que, si bien los trabajadores están acostumbrados a intervenir en conflictos cotidianos entre los jóvenes, en esta oportunidad la agresión fue directa contra el personal. “Intentos de pelea existen prácticamente todos los días, y casi siempre el trabajador que interviene resulta lastimado”, afirmó. No obstante, remarcó que hacía tiempo no se registraba un episodio de tal magnitud.
Seguridad insuficiente en horario nocturno
Uno de los puntos centrales del planteo sindical es la falta de cobertura de seguridad interna durante las 24 horas. La Policía únicamente custodia los perímetros de los centros, mientras que las intervenciones dentro de los módulos corresponden a equipos de seguridad propios del INISA, que no cuentan con personal suficiente para cubrir todos los turnos.
El episodio más reciente ocurrió sobre las 20:00 horas, cuando ya no había personal de seguridad en funciones. En ese momento, en el centro había 23 adolescentes y apenas tres funcionarios para controlarlos. Además, Mango explicó que la infraestructura del lugar complejiza la tarea: en algunos módulos no hay baños dentro de las celdas, por lo que los jóvenes deben ser trasladados para utilizarlos, generando situaciones de mayor exposición y riesgo.
Centros “obsoletos” y promesas incumplidas
El dirigente sindical también cuestionó el estado edilicio del Centro Piedras, al que calificó como “totalmente obsoleto”. Recordó que las autoridades habían anunciado su cierre para noviembre, con la redistribución de adolescentes y trabajadores, pero a fines de febrero aún no se concretaron cambios ni se brindaron explicaciones claras.
Ante este escenario, el sindicato realizará una mesa de trabajo con las autoridades para plantear formalmente la problemática y exigir respuestas concretas que mejoren tanto la seguridad como las condiciones laborales.
Incertidumbre por el convenio con el Ejército
Consultado sobre el convenio anunciado entre el gobierno y las Fuerzas Armadas para trabajar con adolescentes infractores, Mango indicó que el sindicato no tiene objeciones a iniciativas de capacitación u ocupación, ya que consideran que la formación y la responsabilidad reducen tensiones y episodios de violencia.
Sin embargo, manifestó dudas sobre la versión actual del proyecto. Según trascendió, ya no se trataría de talleres técnicos o formación en oficios, sino de actividades recreativas —como paseos en avión o barco— que, además, serían financiadas por el propio INISA. “No está claro el alcance ni cómo se implementaría”, señaló.
Un desafío complejo
Mango reconoció que existe un grupo de adolescentes con trayectorias muy complejas y con altos niveles de conflictividad, lo que dificulta la tarea socioeducativa. En ese sentido, sostuvo que los trabajadores necesitan mayor respaldo institucional, más capacitación y mejores recursos para afrontar una realidad que, aseguran, se ha vuelto cada vez más desafiante.
La reunión prevista para esta jornada será clave para conocer qué medidas adoptarán las autoridades frente a una situación que, según el sindicato, requiere respuestas urgentes.





