El pandense Fernando Alzugaray, secretario de Selecciones de la Federación Uruguaya de Básquetbol (FUBB), regresó recientemente de China, donde acompañó a la selección uruguaya mayor en una serie de dos partidos amistosos ante el combinado local.
Alzugaray explicó que su función dentro de la Federación comprende toda la parte administrativa y logística de las selecciones, incluyendo documentación, pasajes, hotelería y organización de los viajes, tanto de los combinados formativos como de la selección mayor.
En esta oportunidad, tuvo la posibilidad de viajar junto al plantel mayor a China, una experiencia que se concretó luego de la histórica victoria de Uruguay ante Estados Unidos en la AmeriCup. Ese resultado llevó al gobierno y a la Federación China a invitar a la selección uruguaya a disputar dos encuentros amistosos.
“Todo fue posibilitado por mérito de los jugadores”, destacó Alzugaray, quien señaló además que la invitación permitió a Uruguay aprovechar una oportunidad muy importante, teniendo en cuenta las limitaciones económicas que habitualmente enfrenta la Federación.
El objetivo: llegar al Mundial después de 41 años
Más allá de los resultados deportivos, el viaje tuvo como principal objetivo continuar fortaleciendo al equipo de cara a la segunda parte de las eliminatorias mundialistas.
Alzugaray destacó que Uruguay atraviesa uno de sus mejores momentos de los últimos años en la clasificación y que el plantel busca seguir creciendo para conseguir el objetivo de regresar a la máxima cita del básquetbol mundial.
“Fuimos a buscar una mejor versión de nosotros mismos, tratar de aunar el equipo y llevar todo lo que ya se ha logrado hasta ahora a un mejor camino”, explicó.
En ese sentido, remarcó el sueño que tiene el básquetbol uruguayo de volver a disputar un Mundial después de 41 años.
Una experiencia diferente en China
Para Fernando, el viaje también significó enfrentarse a una realidad completamente diferente. Uno de los principales desafíos fue la comunicación, debido a la importante barrera idiomática.
Según relató, encontrar personas que hablaran inglés era difícil y prácticamente no había posibilidades de comunicarse directamente en español. Incluso el traductor que acompañaba a la delegación tuvo dificultades para comprender algunos modismos del español rioplatense.
“Los modismos nuestros son completamente distintos y no nos entendía el español directamente”, contó.
Un básquetbol con características diferentes
En lo deportivo, el secretario de Selecciones de la FUBB explicó que China cuenta con un nivel competitivo importante y recordó que incluso ha tenido jugadores que llegaron a la NBA.
Sin embargo, señaló que el estilo de juego es diferente al que habitualmente desarrolla Uruguay.
“Ellos juegan un básquet más dinámico, más de uno por uno. Nosotros tenemos un juego más colectivo”, explicó.
Precisamente, uno de los objetivos de los amistosos era que China pudiera enfrentarse a una selección con un estilo diferente y adquirir nuevas experiencias de cara a sus propios desafíos deportivos.
Uruguay terminó la serie con una victoria y una derrota. En el primer encuentro cayó por una diferencia ajustada, mientras que en el segundo partido pudo imponer sus virtudes y quedarse con el triunfo.
Una infraestructura deportiva “impresionante”
Otro de los aspectos que más sorprendió aAlzugaray fue la infraestructura deportiva que encontró en China.
El complejo donde entrenó la delegación uruguaya contaba con una piscina olímpica, una piscina para clavados, una cancha de fútbol con capacidad para 20.000 personas, un gimnasio para entrenamiento olímpico y hasta un espacio destinado exclusivamente a la práctica de bádminton.
“En cuanto a infraestructura era totalmente impresionante”, resumió.
Para el pandense, la experiencia permitió no solamente acompañar a la selección uruguaya en una nueva etapa de preparación, sino también conocer de primera mano una realidad deportiva muy diferente y continuar trabajando con el objetivo de que Uruguay pueda concretar el gran sueño: volver a un Mundial de básquetbol.





