El pasado martes en Santa Lucía, un hombre de 34 años que trabajaba como remesero para tres locales de cobranza de la ciudad, fue a la policía local y dijo que había robado una importante suma de dinero, pero afirmó que no lo tenía.
Cerca de seis millones de pesos era el monto que el trabajador nunca llevó al banco. En las últimas horas, devolvió cerca de cuatro millones que había enterrado en un lugar y reconoció que lo hizo por que lo estaban amenazando y extorsionando con que matarían a su hija por temas vinculados a una deuda por estupefacientes.
La justicia lo condenó por reiterados delitos de apropiación indebida y tendrá un régimen de dos años de libertad a prueba tras un acuerdo abreviado.





