En el marco del Día Nacional del Candombe, celebrado el pasado miércoles, fue reinaugurado el mural alusivo a esta expresión cultural afro-uruguaya ubicado en la esquina de José Pedro Varela y Treinta y Tres, Pando. La obra, realizada originalmente en 2023 por el artista plástico Luis Haro, recuperó su esplendor tras un proceso de restauración llevado a cabo por el propio autor.
La historia del mural se remonta a 2023, cuando, a través de una gestión del gobierno local, se decidió intervenir los muros exteriores de la antigua casona con dibujos, colores y motivos representativos del candombe. En jornadas de intenso calor, Haro desarrolló un trabajo que rápidamente se transformó en un punto de referencia cultural y visual para el barrio.
Sin embargo, un año después y en plena campaña electoral, la comunidad se encontró con una situación inesperada: el mural había sido cubierto con una mano de cal, quedando prácticamente arruinado. Un cartel político colocado en una ventana del mismo predio alimentó las sospechas de que los muros estaban siendo preparados para propaganda electoral. La noticia generó amplia repercusión y rechazo público. Pocos días después, el cartel desapareció, aunque nadie asumió responsabilidad por los daños ocasionados.
El propietario del inmueble declaró a El Megáfono -en comunicación off the record- que la autorización para pintar había sido “momentánea” y que la intervención buscaba “reacomodar” la fachada. Sin embargo, tal reacomodación nunca ocurrió, dejando la obra con un aspecto opaco, semejante a una marca de agua provocada por la cal.
Finalmente, en los últimos días, Luis Haro procedió a retirar esa capa y restaurar completamente el mural, devolviéndole su valor artístico y simbólico.

Durante la reinauguración del miércoles, integrantes de la comparsa Abran Cancha expresaron su agradecimiento por la recuperación del espacio. Sus tambores resonaron en la esquina, celebrando no solo la restauración de la obra sino también la permanencia del candombe como parte esencial de la identidad cultural uruguaya.
El mural vuelve así a ocupar su lugar como símbolo vivo del candombe y del compromiso comunitario con la preservación del arte y la memoria colectiva.





