El diputado nacional Dr. Felipe Schipani presentó un proyecto de ley que propone modificar el Estatuto del Funcionario del Servicio Exterior de la República, con el objetivo de establecer como requisito excluyente la acreditación de un título universitario de grado para la designación de embajadores y ministros del Servicio Exterior de particular confianza del Poder Ejecutivo.
La iniciativa apunta a corregir una asimetría normativa vigente: actualmente, la legislación no exige ningún requisito de formación académica para quienes son designados como jefes de misión diplomática por confianza política, a diferencia de lo que ocurre con los funcionarios de carrera del Servicio Exterior y con numerosos cargos de la administración pública, para los cuales sí se requiere título universitario y concursos de méritos.
Según fundamenta el legislador, resulta incongruente que el Estado exija mayor nivel de formación a quienes ingresan al escalafón más bajo del Servicio Exterior que a quienes ocupan la máxima representación diplomática del país en el exterior. “El cargo de embajador no es honorífico ni meramente protocolar; implica conducción política, negociación internacional, toma de decisiones estratégicas y representación del interés nacional”, señala la exposición de motivos.
El proyecto no desconoce el carácter político de estas designaciones ni limita la potestad constitucional del Poder Ejecutivo en materia de política exterior. Por el contrario, establece un piso mínimo, razonable y objetivo de formación académica, equivalente al exigido para el ingreso al Servicio Exterior de carrera, respetando plenamente las facultades del gobierno.
En concreto, la propuesta modifica el artículo 15 de la Ley N.º 19.841, incorporando la exigencia de que las personas designadas en cargos diplomáticos de particular confianza cuenten con la misma formación académica requerida por el artículo 6 de la norma, es decir, un título universitario de grado equivalente a una licenciatura de al menos cuatro años, expedido por una institución reconocida oficialmente.
Schipani sostuvo que la política exterior debe ser entendida como una política de Estado y que quienes ejercen la jefatura de misión del Uruguay, aun por confianza política, deben reunir condiciones mínimas de idoneidad y formación acordes a la responsabilidad institucional que asumen. La iniciativa busca jerarquizar la función diplomática, fortalecer el prestigio del Servicio Exterior y evitar situaciones que han generado cuestionamientos públicos por la falta de formación de algunos designados.






