En diálogo con El Megáfono, Paula Padilla, miembro de la Comisión de Vecinos en Defensa de la Laguna del Cisne, expresó el rechazo de los vecinos a la construcción de un barrio privado cerca de la laguna, fuente de agua potable para la región.
El proyecto de urbanización, que ya estaría en marcha, pone en peligro la biodiversidad y la calidad del agua de la laguna. La Comisión de Vecinos denunció que la obra se está realizando sin la autorización ambiental correspondiente y sin el debido proceso legal. La zona, categorizada como «rural productivo», requiere una recategorización en el plan de ordenamiento territorial para permitir una urbanización, proceso que no ha comenzado ni se tiene previsto.
Paula Padilla explicó que la comisión se enteró del proyecto cuando vecinos de Marindia comenzaron a notar movimientos de maquinaria y alambrados en la zona. «Estamos preocupados por las máquinas trabajando a altas horas de la noche y la falta de transparencia en el proceso» – indicó Padilla.
A pesar de las denuncias realizadas en noviembre al Ministerio de Ambiente, la comisión no ha recibido respuesta. «Seguimos sin respuestas, pero no nos vamos a detener. Las movilizaciones y una posible denuncia legal son nuestras próximas acciones» – afirmó Padilla.
Además de la amenaza al ecosistema y al agua potable, la comisión lucha desde 2012 por la protección de la cuenca. Han enfrentado otros proyectos que ponían en riesgo la laguna, como el plan de construcción de una autopista y la amenaza de la plantación de soja a orillas de la laguna, lo que logró detenerse gracias a medidas cautelares.





