En la mañana de El Megáfono, Mirtha, vecina de Aeroparque desde hace 47 años, se comunicó para dar su versión de los hechos tras la muerte de Hiuston y aclarar lo que —según afirmó— se informó de manera incorrecta en un primer momento.
El joven, de 30 años, falleció luego de recibir un disparo durante un tiroteo registrado en la madrugada del fin de semana. El hecho generó una importante movilización este martes en la rotonda del barrio, donde alrededor de 400 vecinos se concentraron para pedir justicia y mayor seguridad.
“Lo conozco desde bebé”, expresó Mirtha al comenzar la entrevista. Y fue contundente: “No fue ningún ajuste de cuentas. Hiuston estaba dentro de su casa cuando recibió el disparo”.
El relato de la madrugada
Según detalló, sobre la 1:20 de la madrugada se escucharon fuertes ráfagas de disparos. En un primer momento, pensó que el tiroteo ocurría en su propia cuadra, ya que en la zona —de construcciones bajas y amplios terrenos— el sonido se expande con facilidad.
Minutos después intercambió mensajes con la madre del joven, sin imaginar aún la gravedad de lo sucedido. Recién sobre las diez de la mañana, a través de su nieta, se enteró de que Hiuston había sido herido de bala.
De acuerdo con su testimonio, el enfrentamiento se produjo cuando personas llegaron disparando contra una boca de venta de drogas ubicada frente a la vivienda que el joven alquilaba desde hacía poco tiempo, tras independizarse de la casa de sus padres, que está a pocas cuadras.
“Él volvía de la iglesia, de una comida que hacen los fines de semana. Llegó, estaba cerrando la puerta, y ahí empezaron los disparos. Le destrozaron la puerta y le pegaron en el estómago”, relató Mirtha. También indicó que se mencionó la posibilidad de otro impacto en una mano, aunque prefirió no profundizar en ese punto por respeto a la familia.
“Era un botija sano y trabajador”
La vecina insistió en desmentir versiones que circularon en redes sociales y que vinculaban el caso con un ajuste de cuentas. “Las redes son muy perversas. No se fijan en la familia. La madre está deshecha”, expresó.
Describió a Hiuston como un joven trabajador, querido en el barrio, que no consumía alcohol ni drogas. Participaba en actividades deportivas, jugaba al fútbol, integró una comparsa barrial y actualmente asistía a la iglesia. Desde niño enfrentaba problemas de salud y debía medicarse, pero mantenía una vida activa.
El velatorio, según contó, fue multitudinario. “No cabía nadie más. Era muy querido”, afirmó.
Un reclamo que va más allá del caso
La manifestación realizada en la rotonda —punto central de Aeroparque— no solo tuvo como eje el pedido de justicia por Hiuston, sino también el reclamo por mayor presencia policial.
“Pasa un patrullero cada tanto, pero no alcanza. No hay destacamento. Hace años hubo un kiosco policial, pero lo sacaron y nunca más volvió”, señaló.
Mirtha describió un barrio donde los robos de motos y arrebatos son frecuentes, especialmente en paradas de ómnibus y durante la madrugada. Muchas mujeres, contó, se organizan para ir juntas a la parada por miedo a los ataques.
La propia vecina relató situaciones vividas por su familia: el robo de la moto de su hija a plena tarde y el de su hermano de madrugada, cuando iba a trabajar. “Somos gente laburante, que paga impuestos, que se compra una moto en cuotas para ir a trabajar. Y te la sacan en segundos”, lamentó.
Además, cuestionó el funcionamiento del sistema judicial y reclamó penas efectivas para quienes delinquen. “Pedimos más seguridad, más patrullaje y que se hagan cargo. No puede ser que uno salga a trabajar con el corazón en la boca”, sostuvo.
Mientras la investigación sigue su curso, en Aeroparque el dolor por la muerte de Hiuston convive con un reclamo que los vecinos aseguran que viene desde hace años: poder vivir y trabajar sin miedo.





