Durante el mes de julio, la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP), junto a equipos del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), llevó adelante una iniciativa de búsqueda activa para localizar a adolescentes que, pese a estar en edad escolar, no están vinculados al sistema educativo.
La medida surge como una respuesta al escaso impacto de campañas previas. Según explicó el presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, en 2023 se había detectado que cerca de 6.000 jóvenes no estaban asistiendo a clases, y luego de enviarles mensajes directos, solo unos 50 retomaron sus estudios. Frente a esta situación, este año se optó por una estrategia más directa: ir personalmente a buscarlos.
La recorrida, que se desarrolló a lo largo de las primeras tres semanas de julio, permitió identificar a unos 5.200 niños y adolescentes que no están inscriptos en ningún centro educativo, y de ese total, aproximadamente 3.500 tienen más de 15 años.
Caggiani subrayó que la problemática no solo reside en la inasistencia a clases, sino en que miles de adolescentes ni siquiera están registrados en el sistema. “Eso nos enciende una luz de alerta: es necesario cambiar la forma en que se está abordando este tema”, expresó.
Durante los relevamientos, los equipos se encontraron con jóvenes de entre 16 y 17 años que admitieron haber abandonado sus estudios para trabajar y así colaborar con la economía familiar, en muchos casos liderada por madres solas. Si bien esto implica la pérdida de beneficios como la asignación familiar, muchos adolescentes priorizan el ingreso económico.
Para el titular de la ANEP, esto plantea un claro desafío para las políticas públicas: “Ese gurí tiene que poder estudiar. El sistema tiene que ofrecer alternativas reales para que eso ocurra”.
La ANEP y el MIDES evalúan ahora los próximos pasos, con el objetivo de diseñar medidas que permitan reinsertar a estos jóvenes en el sistema educativo y atender los factores sociales que están condicionando su permanencia.





