En diálogo con El Megáfono, la licenciada en Psicología Silvana Giachero, especialista en temáticas vinculadas a la infancia y la adolescencia, abordó con profundidad la problemática del acoso sexual en línea o “grooming”, un delito que crece silenciosamente y que tiene consecuencias reales y devastadoras en las víctimas.
Giachero señaló que casos recientes, como el ocurrido en Canelones, reflejan una situación que “crece en silencio” y que muchas veces no logra visibilizarse a tiempo. “El grooming o acoso sexual en línea hacia menores es una forma de violencia psicológica y sexual que empieza en el mundo digital, pero termina teniendo consecuencias reales, objetivas y muy profundas”, explicó.
La psicóloga destacó que los agresores “no son improvisados”, sino que utilizan estrategias de manipulación similares a las del acoso psicológico o la estafa emocional. “Detectan debilidades, aíslan a las víctimas y se aprovechan del silencio. No hay una violencia física visible, pero sí una dominación emocional total”, afirmó.
Uno de los ejes más importantes de la conversación fue la falta de educación digital y de información en los hogares. “Antes los padres te decían: ‘no hables con extraños’, ‘no aceptes caramelos’. Hoy hay que enseñarles a los niños que en los juegos en línea también pueden estar esos ‘extraños’. Se los deja en un mundo digital sin herramientas, sin advertencias y sin noción del peligro”, alertó.
Giachero subrayó que el grooming no depende tanto del tiempo que los menores pasan conectados, sino del vacío educativo y preventivo que existe. “No se les enseña que esas personas pueden existir, cómo actúan, cómo los manipulan, y sobre todo, no se trabaja el tema de la vergüenza. La vergüenza genera silencio, y el silencio genera vulnerabilidad”, apuntó.
Consultada sobre cómo los padres pueden generar confianza con sus hijos en edades complejas, entre los 12 y los 15 años, la psicóloga fue enfática: “Hay que hablar del tema, pero empezando desde antes, desde la niñez. Preparar a los chicos para que sepan que estas cosas suceden y que pueden pedir ayuda sin miedo ni culpa”.
En ese sentido, Giachero comparó el accionar de los abusadores con el de un estafador: “Cuando un adulto es estafado siente vergüenza y no lo cuenta. Esto es lo mismo, es una estafa emocional. Si se puede manipular a un adulto, cuánto más a un niño”.
Además, la profesional hizo hincapié en la necesidad de protocolos claros de detección y denunciaen instituciones educativas y deportivas. “Las señales de alerta existen: un niño que se encierra con el celular, que recibe regalos sin explicación o que se muestra asustado por algo que pasó en línea. Padres, docentes y entrenadores deben saber cómo actuar”, enfatizó.
Según datos que la psicóloga compartió en la entrevista, en 2024 se registraron más de 200 denuncias por grooming en Uruguay, con un aumento superior al 40% respecto al año anterior. “El 80% de los contactos iniciales se da por juegos online o redes sociales, y en el 90% de los casos las víctimas no contaron lo ocurrido hasta recibir amenazas. Son cifras que muestran un ascenso preocupante”, advirtió.
Finalmente, Giachero insistió en que la prevención debe comenzar en casa y en la escuela: “No se trata de controlar, sino de acompañar. Hay que enseñarles qué compartir, con quién hablar y que no están obligados a guardar secretos en línea. Los padres deben interesarse genuinamente por lo que los chicos hacen en internet. La ingenuidad frente a este mundo digital deja a los niños expuestos, y eso no puede seguir pasando”.






