Una maestra de la zona de Barros Blancos, denunció públicamente a través de sus redes sociales la preocupante situación que enfrentan numerosos niños y niñas de la zona, quienes se han quedado sin acceso al comedor escolar durante las vacaciones de invierno, un período crítico por las bajas temperaturas y la mayor necesidad de una alimentación adecuada.
Según lo expresado por la docente, en Barros Blancos no se habilitó ningún comedor escolar para brindar el servicio alimentario en este receso, lo que ha generado serias dificultades para muchas familias de la zona que dependen del plato de comida diario que sus hijos reciben en la escuela.
En contrapartida, los únicos comedores habilitados se encuentran en la Escuela N° 274 de Pando, a 14 kilómetros de distancia, y en la Escuela N° 285 de Toledo, a 13 kilómetros, lo que implica un viaje de ida y vuelta de 26 kilómetros. La maestra remarcó que para acceder a estos centros es necesario viajar en ómnibus y que los niños deben ir acompañados por un adulto, algo que resulta inviable para muchas familias que atraviesan situaciones económicas complejas.
«Para quienes no tienen cómo asegurar un plato de comida, pagar pasajes es sencillamente imposible», expresó con preocupación la docente, quien cuestionó que desde la Dirección General de Educación Inicial y Primaria (DGEIP) y particularmente el Servicio de Alimentación Escolar, no se contemple con la misma urgencia garantizar este derecho básico durante las vacaciones, como sí ocurre en situaciones de paros o actividades gremiales.
La denuncia hace hincapié en la necesidad de que la alimentación infantil no esté condicionada por la distancia ni el calendario escolar, y plantea la urgencia de buscar soluciones reales que contemplen la realidad concreta de los barrios periféricos, como Barros Blancos.




