En las últimas horas la Justicia condenó a los tres exdirigentes del SUNCA que habían sido detenidos por el caso de los presuntos desvíos de dinero del Fondo Social de Vivienda de Obreros de la Construcción.
En el marco de esta causa judicial que involucra al Sunca y a exdirigentes sindicales, el secretario general del Sunca en Canelones, Daniel Hermida, brindó declaraciones a El Megáfono con el objetivo de aclarar algunos puntos sobre la investigación en curso y defender el accionar del sindicato.
Hermida fue enfático al señalar que el sindicato no eludió responsabilidades y que, por el contrario, fue parte activa en detectar la irregularidad y en denunciarla: “Como organización sindical detectamos la maniobra, hicimos el procedimiento correspondiente, se investigó internamente y se expulsó a todos los involucrados del sindicato”.
El dirigente explicó que los fondos presuntamente desviados no pertenecen directamente al sindicato, sino al Fondo social de vivienda , un fondo bipartito financiado tanto por el sector empresarial como por los trabajadores.
En cuanto al funcionamiento del Fondo, Hermida aclaró que la dirección del mismo es compartida entre el Sunca y representantes del sector empresarial. En ese sentido, negó tajantemente que no existieran controles: “No se puede mover un peso sin el aval de ambas partes. Los controles existieron. El problema no fue la ausencia de controles, sino que se evadieron”.
Según relató, fue una funcionaria administrativa suplente quien, al asumir transitoriamente, detectó una gran cantidad de movimientos financieros irregulares, lo que disparó las alarmas.
Sobre los exdirigentes mencionados en la causa, como Óscar Andrade y Daniel Diverio, Hermida fue cauteloso: “Hasta que no se compruebe que hubo desvío de dinero hacia las arcas del sindicato, no lo vamos a dar por hecho. No hay pruebas que certifiquen que ese dinero fue desviado por ellos”.
Consultado sobre cómo se vive esta situación dentro del sindicato y entre los trabajadores, reconoció el golpe, pero destacó la madurez colectiva: “Hay desazón, es un golpe, no lo vamos a negar. Pero no hay descrédito hacia la herramienta sindical. Los trabajadores entienden que hicimos lo que había que hacer”.
De cara al futuro, Hermida planteó algunas ideas para reforzar la prevención de situaciones similares como la rotación periódica de responsables en áreas sensibles como finanzas, el Aumento de controles electrónicos y tecnológicos, evitar la conformación de “vínculos de confianza” prolongados que puedan facilitar desvíos.
Por último, lejos de minimizar el episodio, Hermida destacó que el sindicato está haciendo una profunda revisión interna y que la situación, aunque dolorosa, puede ser una oportunidad “Esto nos va a servir para salir fortalecidos”.





