La Intendencia de Canelones avanza en un plan de combate contra el picudo rojo, una plaga que afecta gravemente a las palmeras y que ya ha causado la pérdida de numerosos ejemplares en espacios públicos del departamento. En diálogo en la mañana de El Megáfono, Martín Barindelli, referente del área de espacios públicos de la Dirección General de Gestión Ambiental, explicó cómo se está desarrollando esta estrategia y las etapas que vienen por delante.
“Desde hace unos años tenemos un plan de combate al picudo rojo. La primera etapa incluyó la inoculación con endoterapia, un método que consiste en inyectar insecticida directamente en la palmera. En esta fase se trataron mil ejemplares en plazas, avenidas y otros espacios públicos del departamento”, indicó Barindelli. La segunda fase de esta inoculación se prevé para fines de agosto y principios de septiembre.
Además del tratamiento preventivo, se comenzó con la extracción de palmeras que ya están afectadas de forma irreversible. “Llevamos unas 100 palmeras extraídas. Ayer estuvimos en la plaza principal de Soca, donde lamentablemente de las 10 phoenix canariensis, 8 ya estaban muertas”, detalló. Se estima que se deberán retirar alrededor de 2.000 palmeras en todo el departamento.
El impacto económico también es considerable: la primera etapa de tratamiento costó más de 4.7 millones de pesos, y la extracción implica otro gasto importante. “El picudo no solo afecta al paisaje, sino que representa un riesgo por la caída de hojas o partes de la copa en lugares transitados. Por eso, es urgente su remoción”, afirmó.
La plaga fue detectada por primera vez en Uruguay en 2022, precisamente en Canelones. Según Barindelli, la intendencia comunicó de inmediato al Ministerio de Ganadería, pero el comunicado oficial a nivel nacional recién se emitió en diciembre de ese año. “Durante ese tiempo, la Intendencia actuó con recursos propios junto a los municipios. Algunos tratamientos funcionaron mejor que otros, y eso sirvió como experiencia para definir la estrategia actual”.
Una de las claves fue la técnica de inyección a mayor altura, más cercana a la yema apical —el punto donde nacen las hojas—, ya que es allí donde el picudo ataca. “En Suárez, por ejemplo, se logró una mayor efectividad aplicando el insecticida a más de un metro de altura”, explicó Barindelli.
El epicentro de la plaga fue Ciudad de Canelones y Santa Lucía, aunque actualmente ya se ha extendido a San José, Maldonado, Montevideo, Colonia, Florida e incluso al límite de Rocha. Aunque el insecto tiene predilección por la phoenix canariensis —una especie exótica—, también afecta a palmeras nativas como la pindó y la butiá.
Además de la endoterapia, el plan actual incluye duchas insecticidas aplicadas directamente en la copa mediante pértigas de hasta 22 metros de altura, y el uso de “atracticidas”, un gel que se coloca en el tronco para atraer y eliminar al picudo. “A mi entender, este es un problema crónico y el tratamiento que estamos aplicando hoy no es suficiente. Va a ser necesario sumar más herramientas”, concluyó Barindelli.
La Intendencia se encargará de continuar con este trabajo en espacios públicos, veredas, plazas y avenidas, monitoreando la efectividad de los tratamientos y ajustando el plan según los resultados que se obtengan este año.





