Al menos 30 liceos del país, registraron amenazas de tiroteos escritas en baños por estudiantes, una situación que encendió las alertas en el sistema educativo y derivó en denuncias policiales en todos los casos.
De acuerdo a lo informado por autoridades de Secundaria, los episodios están siendo abordados en coordinación con el Ministerio del Interior, bajo el entendido de que no pueden ser minimizados, más allá de que —hasta el momento— se consideran “bromas de mal gusto” vinculadas a un fenómeno viral que circula en redes sociales.
El presidente del Consejo Directivo Central (Codicen) de la ANEP, Pablo Caggiani, explicó que cada centro afectado activó los protocolos correspondientes: se realizaron denuncias, se reforzó la presencia policial y se mantuvieron los liceos abiertos, con clases normales.
En ese sentido, aclaró que, si bien se continúa pasando lista, aquellos estudiantes que opten por no asistir debido a temor o inseguridad no serán perjudicados administrativamente.
Las autoridades señalaron además que este tipo de situaciones tiene impacto en toda la comunidad educativa. “Genera miedo, nerviosismo e incluso que algunos alumnos se retiren del centro”, indicaron, subrayando la necesidad de trabajar no solo en la prevención, sino también en el acompañamiento a estudiantes y familias.
Respecto al origen de los mensajes, se identificó una posible conexión con publicaciones virales surgidas en Argentina, lo que habría motivado la réplica de estas conductas en Uruguay. También sucedió en Paraguay.
En cuanto a la respuesta institucional, se prevé la intervención de la Policía Comunitaria, junto con equipos docentes y técnicos de cada liceo, con el objetivo de concientizar sobre la gravedad de este tipo de acciones.
Desde el Ministerio del Interior se insiste en que toda amenaza debe ser considerada como real, lo que justifica la activación inmediata de los protocolos de seguridad.
Si bien hasta ahora no existen indicios de que los hechos vayan a concretarse, desde la ANEP remarcan que no se trata de situaciones para tomar a la ligera. “Primero está el cuidado y la prevención; luego, el trabajo educativo con los estudiantes”, señalaron las autoridades.
El caso continúa bajo seguimiento, mientras se desarrollan acciones para evitar la propagación de este tipo de conductas en los centros educativos del país.





