El pasado miércoles, personal policial de la Seccional 7ª de Pando logró interceptar a dos menores en la vía pública. Llevaban mochilas con distintos productos cuya procedencia no podían justificar. “Una vez que se procede a realizar las actuaciones pertinentes, se logra establecer que estas menores habrían consumado distintos delitos contra la propiedad. Más precisamente, dos hurtos en San Roque, uno en Luna Nueva y dos en la librería Mosca”, explicó el sub jefe operacional Carlos Machado.
Los artículos sustraídos consistían en productos de cosmética, accesorios, útiles escolares y objetos de pequeño porte que pueden ser ocultados con facilidad. “Aproximadamente la pérdida total fue valuada en unos 20 a 21 mil pesos”, informó el jerarca a El Megáfono. A pesar de haber sido detenidas in fraganti y tras confesar su participación en los hechos, la justicia dispuso su entrega a los progenitores.
Machado subrayó que las adolescentes actuaban con cierto grado de planificación, aunque sin violencia, valiéndose de distracciones y momentos de menor control: “Ingresaban a los comercios, se hacían pasar por clientas y mediante destrezas cometían los hurtos. Aprovechaban la oportunidad. No se trata de delitos de gran magnitud económica, pero sí afectan directamente a los comerciantes, que muchas veces no recuperan esa mercadería”.

Uno de los locales damnificados fue un pequeño comercio de cosmética, atendido por una madre e hija que se turnan en la atención diaria. En diálogo con El Megáfono, la comerciante afectada relató lo sucedido: “Ese martes yo no estaba, estaba mi madre sola. Ellas ya habían venido días antes, a mirar, a revisar. Ya nos tenían estudiadas”.
Según explicó, la modalidad consistía en que una de las adolescentes distraía a la vendedora haciendo preguntas o simulando interés por los productos, mientras la otra ocultaba en su bolso los artículos robados. “Se llevaron varias cosas: labiales, maquillajes, cosmetiqueras, perfumes. Fue una pérdida de unos 6.500 pesos solo en nuestro local”, detalló.
Aunque algunas cámaras de seguridad no lograron captar el momento exacto del robo, el resto del material fílmico y los testimonios recogidos por la policía fueron clave para avanzar en la investigación. “Afortunadamente hicimos la denuncia como corresponde. Eso ayudó a que se pudiera recuperar parte de la mercadería y vincular a estas chicas con los hechos en otros comercios”, expresó.
Para la comerciante, la situación es especialmente frustrante porque, al ser un emprendimiento familiar, los perjuicios económicos se sienten de inmediato. “Nos cuesta muchísimo. Somos emprendedoras, no tenemos respaldo grande. Y estas cosas duelen porque una está pendiente de vender, de atender, de hacer funcionar el negocio, y también tiene que estar cuidando que no le roben”, lamentó.
Además de su caso, otros dos comercios ubicados en la misma cuadra reportaron pérdidas similares durante esa semana. “Ya hay locales que pidieron restricciones de ingreso para estas menores. Nosotros vamos a hacer lo mismo. Es muy preocupante que chicas tan jóvenes estén robando y, peor aún, que lo hagan por diversión, como dijeron después”, agregó.
El comisario Machado, por su parte, remarcó la importancia de realizar siempre la denuncia, independientemente del monto: “Eso nos permite actuar. Si no hay denuncia, es difícil relacionar efectos incautados con los hechos. En este caso, además, fue clave la colaboración de la ciudadanía y el registro de cámaras, que fue fundamental para establecer la autoría”.
Consultado sobre la situación de seguridad en la zona céntrica de Pando, Machado reconoció que si bien no se trata de una ola delictiva estructurada, este tipo de hechos generan alarma: “La gente está atenta. Lo importante es que denuncien, que confíen en el trabajo policial. El sistema funciona mejor cuando hay colaboración de todos”.





