El licenciado en seguridad y exintegrante de la Policía, Robert Parrado, analizó en la mañana de El Megáfono el asalto ocurrido en la sucursal del Banco República (BROU) de Pando y consideró que el accionar de los delincuentes evidencia una planificación previa y expone debilidades en la seguridad de las instituciones bancarias.
Parrado sostuvo que existen varios elementos del caso que llaman la atención y que deberán ser analizados por los investigadores. Entre ellos mencionó el ingreso previo de una persona al banco, quien habría realizado alguna gestión antes del asalto, y el hecho de que uno de los integrantes de la banda haya actuado a cara descubierta.
“Para llegar a ese tipo de atraco hubo un estudio previo. Alguien tiene que haber entrado, haber hecho algún trámite, haber hecho alguna pregunta”, señaló.
El especialista también se refirió al dinero sustraído y recordó que, aunque la cifra es elevada para la realidad cotidiana, no necesariamente implica que los delincuentes hayan accedido a la bóveda. De hecho, remarcó que ya se había descartado el ingreso a ese sector.
Según Parrado, el dinero podría eventualmente estar destinado a financiar otras actividades delictivas, como la compra de drogas o armas, aunque aclaró que se trata de hipótesis que deberán ser confirmadas por la investigación.
El vehículo y las pistas que dejó la banda
Uno de los principales elementos que analiza la Policía es el vehículo utilizado para escapar. Parrado destacó que el automóvil habría permanecido guardado durante un período prolongado antes de ser utilizado.
“En Uruguay son multitarea los delincuentes”, explicó, al señalar que no necesariamente todas las personas vinculadas a un delito forman parte de la misma organización. Algunas pueden aportar vehículos, lugares para ocultarlos u otros recursos y obtener posteriormente algún beneficio.
También llamó la atención sobre el estado de los neumáticos del automóvil al momento de la fuga y el posterior choque. A su entender, existen varios detalles que pueden aportar información a los investigadores.
Dentro del vehículo fueron encontrados, entre otros elementos, miguelitos, matrículas y un arma perteneciente a los guardias de seguridad. Parrado destacó que también pueden surgir huellas dactilares y material genético que permitan avanzar en la identificación de los responsables.
El especialista consideró además llamativo que un vehículo de esas características circulara por Pando, debido a que un Mercedes de ese tipo puede ser fácilmente identificado en una ciudad donde no abundan automóviles similares.
¿Habría sido diferente con un servicio policial 222?
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue la desaparición de los servicios policiales 222 de las sucursales bancarias y su sustitución por seguridad privada.
Parrado explicó que ambas tareas tienen características diferentes y remarcó que un guardia privado no tiene las mismas facultades ni posibilidades operativas que un policía.
“Seguridad privada no es igual a policía. Son actividades totalmente distintas”, afirmó.
Según explicó, históricamente las sucursales bancarias contaban con policías apostados incluso en posiciones especialmente diseñadas para responder ante una eventual amenaza. Actualmente, en muchos casos, los guardias de seguridad cumplen principalmente funciones dentro de la sucursal y de orientación a los clientes.
Para Parrado, la presencia policial no habría garantizado que un hecho como el ocurrido en Pando no sucediera, pero sí podría representar una barrera de seguridad mayor.
La posibilidad de una toma de rehenes
El experto también puso el foco en un escenario que, de haberse producido, habría cambiado completamente la respuesta policial: una eventual toma de rehenes.
En el momento del asalto había unas 34 personas dentro de la sucursal, entre funcionarios y clientes. Parrado sostuvo que, ante un enfrentamiento dentro del banco, las consecuencias podrían haber sido mucho más graves.
“Yo prefiero que lleguen después los policías”, afirmó al analizar el desenlace del asalto, ya que la intervención durante el robo podría haber generado un enfrentamiento con delincuentes armados en un espacio cerrado y con numerosas personas presentes.
A su entender, una toma de rehenes habría requerido un despliegue policial de gran magnitud y una planificación específica, teniendo en cuenta la cantidad de personas, los metros cuadrados de la sucursal y la distribución interna del local.
En ese sentido, cuestionó si actualmente existen planes de emergencia suficientemente desarrollados en las instituciones bancarias para responder ante situaciones de estas características.
¿Puede repetirse un asalto a otra sucursal?
Parrado consideró que el robo al BROU de Pando demostró una vulnerabilidad que debería ser analizada rápidamente por el sistema bancario, especialmente por tratarse de una institución estatal.
“Esto demostró una debilidad importante, nada menos que el banco del Estado”, sostuvo.
A partir de lo ocurrido, el especialista planteó la necesidad de determinar quién está encargado de analizar integralmente la seguridad del Banco República y de diseñar respuestas ante situaciones de este tipo.
Para Parrado, la investigación deberá determinar si el dinero robado será utilizado para financiar nuevas actividades delictivas o si los responsables podrían intentar repetir el modus operandi en otra sucursal.
El caso, mientras tanto, continúa bajo investigación policial y son varios los elementos encontrados en el vehículo y en la escena que podrían aportar información para identificar a los integrantes de la banda.




