La idea, manifestada recientemente por Javier García abrió diferencias entre blancos y colorados. Mientras algunos dirigentes consideran que la unión permitiría fortalecer al bloque opositor, otros advierten sobre las identidades partidarias y entienden que no es el momento de discutir estrategias electorales.
La posibilidad de que el Partido Nacional, el Partido Colorado y el Partido Independiente compitan bajo un único lema en las elecciones nacionales de 2029 volvió a instalarse con fuerza en la agenda política y generó posturas contrapuestas dentro de la Coalición Republicana.
El senador nacionalista Javier García fue uno de los principales impulsores del debate. Durante el aniversario de la Lista 40, llamó a los partidos integrantes del bloque a “dejarse de embromar” y comenzar a analizar una estructura electoral común.
“Empezamos a dar un debate que no se encierra en el directorio. No hay que encerrarlo en las estructuras partidarias. Esto se tiene que hablar con los militantes”, expresó García.
El senador sostuvo que existe un reclamo entre numerosos votantes de la coalición para que los partidos profundicen su unidad. Según explicó, el planteo busca abrir una discusión que deberá involucrar tanto a las autoridades partidarias como a la militancia.
Uno de sus principales argumentos se relaciona con los votos perdidos entre la primera vuelta y el balotaje. García señaló que tanto en 2019 como en 2024 alrededor de 100.000 personas que habían votado en octubre a alguno de los partidos de la coalición no acompañaron luego a la fórmula común en noviembre.
A su entender, esa situación demuestra que parte del electorado se identifica con los partidos por separado, pero no necesariamente siente pertenencia hacia la Coalición Republicana como estructura política.
La elección de 2024 también aparece como un elemento central en el debate. Aunque los partidos coalicionistas, sumados, alcanzaron aproximadamente el 47 % de los votos y superaron por tres puntos al Frente Amplio, la distribución proporcional de las bancas favoreció a la izquierda, que obtuvo tres senadores más.
Para quienes defienden el lema único, competir desde octubre con una sola fórmula presidencial y un programa común podría mejorar la representación parlamentaria y evitar la pérdida de votos entre las dos instancias electorales.
El secretario general del Partido Colorado, Andrés Ojeda, respaldó públicamente la profundización de la alianza y volvió a definirse como “nativo coalicionista”.
“Tengo claro que el futuro es en coalición. La gente nos reclama esto mismo en la calle: nos reclama todos los días que nos juntemos”, afirmó Ojeda, quien agregó que los partidos deberían hacer todo lo que esté a su alcance para recuperar el gobierno.
Sin embargo, la iniciativa genera importantes resistencias dentro del propio Partido Colorado. El senador Pedro Bordaberry consideró que discutir ahora una estrategia para 2029 constituye “una falta de respeto” hacia la ciudadanía.
Bordaberry sostuvo que la prioridad de los dirigentes debe estar en los actuales problemas de seguridad pública, economía y empleo. “¿Y yo voy a empezar a hablar de las elecciones de 2029? Cuando llegue, lo pensaremos”, señaló.
El diputado colorado Conrado Rodríguez también manifestó cautela. Si bien se mostró dispuesto a intercambiar posiciones, consideró que competir bajo un lema único en las elecciones internas y nacionales presenta “más cosas en contra que a favor”.
Rodríguez advirtió que no puede asegurarse que todos los votos obtenidos por blancos, colorados e independientes por separado se mantengan dentro de una única estructura. También señaló que deberán contemplarse las identidades históricas de cada colectividad política.
En el Partido Nacional tampoco existe una definición partidaria. Algunos dirigentes entienden que el debate está alejado de las necesidades más urgentes de la población y que puede alimentar la percepción de que el sistema político permanece concentrado permanentemente en las elecciones.
El dirigente wilsonista Santiago Gutiérrez calificó la propuesta como “cortoplacista” y sostuvo que no contempla suficientemente las identidades políticas de blancos y colorados. Su postura fue cuestionada por el sociólogo nacionalista Óscar Licandro, quien afirmó que las decisiones deben adoptarse en función de ganar para poder implementar un proyecto político y no únicamente por “emociones ni apegos”.
La discusión permanece abierta y todavía está lejos de generar una resolución formal. Los partidos deberán definir si en 2029 mantienen sus tradicionales lemas y vuelven a acordar una fórmula para el balotaje, o si avanzan hacia una Coalición Republicana institucionalizada, con un único candidato presidencial, un programa común y una sola estructura electoral.





