El violento tiroteo registrado en plena tarde sobre la Ruta 74, a la altura del kilómetro 29, en Joaquín Suárez, parece confirmar una realidad que las estadísticas oficiales comenzaron a mostrar con mayor claridad: la violencia armada se está desplazando hacia Canelones y tiene una presencia cada vez mayor en los corredores que conectan el departamento con el noreste de Montevideo.
El episodio ocurrió el lunes 20 de julio, sobre las 16:30, cuando ocupantes de dos vehículos protagonizaron un intercambio de disparos en plena ruta. Uno de los automóviles terminó despistado y una camioneta que circulaba circunstancialmente por el lugar también quedó involucrada. Varias personas resultaron heridas, una de ellas de gravedad, mientras que el vehículo utilizado por uno de los grupos fue posteriormente abandonado e incendiado en Barros Blancos.
El hecho ocurrió en julio y, por lo tanto, no forma parte de las estadísticas correspondientes al primer semestre de 2026. Sin embargo, representa una preocupante continuidad de la violencia armada que ya venía creciendo durante los primeros seis meses del año en el departamento.
El Ministerio del Interior informó que entre enero y junio se registraron 195 homicidios en todo el país, frente a los 183 contabilizados durante el mismo período de 2025. Esto representa un aumento del 6,6%, concentrado principalmente en Montevideo y Canelones.
El dato más preocupante para el departamento es que Canelones pasó de 17 homicidios durante el primer semestre de 2025 a 30 en igual período de 2026. El crecimiento fue del 76,5%, muy por encima del promedio nacional y también superior al aumento registrado en Montevideo, donde los casos pasaron de 103 a 114.
Canelones y Montevideo concentraron conjuntamente 144 de los 195 homicidios registrados en el país. Mientras ambos departamentos acumularon 24 casos más que el año anterior, en el resto del territorio nacional y dentro de las cárceles se produjo una disminución.
El semestre tuvo dos comportamientos claramente diferenciados. Entre enero y marzo los homicidios bajaron, pero entre abril y junio aumentaron un 21,2%, al pasar de 85 a 103 casos. Mayo fue uno de los meses más violentos, con 38 asesinatos en todo el país.
La explicación manejada por la Policía apunta a un posible corrimiento delictivo. Las estrategias de patrullaje y presencia policial aplicadas en sectores históricamente conflictivos de Montevideo habrían provocado que algunos grupos trasladaran su actividad hacia zonas cercanas.
Por primera vez desde que existen registros comparables, la Seccional 18.ª de Montevideo —que comprende desde Punta de Rieles hasta el límite con Canelones y tiene a la Ruta 8 como principal eje— concentró la mayor cantidad de homicidios de la capital. Desde esa zona se abren tres corredores que están siendo observados por los investigadores: Toledo, el eje Barros Blancos–Pando y la franja costera de Canelones.
No se trata de una división territorial real para quienes participan en organizaciones delictivas. Las rutas, caminos y calles que unen Montevideo con Toledo, Suárez, Barros Blancos, Pando y la costa permiten desplazamientos rápidos, traslado de armas, distribución de drogas y fugas entre diferentes jurisdicciones policiales.
La presión ejercida en un barrio puede provocar que el problema se traslade algunos kilómetros, sin que desaparezcan las causas que originan la violencia. Como reconoció el gerente del Área de Estadística y Criminología Aplicada, Diego Sanjurjo, “la delincuencia se adapta a las estrategias” implementadas por la Policía.
Las autoridades también señalaron que casi el 70% de los homicidios ocurridos en Canelones durante el primer semestre estuvo relacionado, de alguna manera, con el mercado de estupefacientes. Esta clasificación no comprende únicamente enfrentamientos entre bandas, sino también disputas territoriales, deudas, conflictos entre vendedores, consumidores y personas vinculadas a puntos de comercialización de drogas.
Otro elemento que genera preocupación es la circulación de armas de fuego. Durante el primer semestre fueron utilizadas en el 74,9% de los homicidios. Los asesinatos cometidos a tiros aumentaron de 117 a 146, mientras que las personas heridas por disparos pasaron de 596 a 640, una suba del 7,4%.





